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Han pasado 25 años desde que el Mudéjar de Teruel fuera declarado por la Unesco, Patrimonio de la Humanidad. La torre, la techumbre, el cimborrio de la catedral Santa María de Mediavilla, la torre de San Pedro, la torre del Salvador y la torre de San Martín, son las joyas del patrimonio mudéjar consideradas las más representativas del Mudéjar en España. Todo éste conjunto arquitectónico recibió el 28 de noviembre de 1986 un merecido reconocimiento a través del cual fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Este título confirma, que la arquitectura Mudéjar de Teruel tiene un “valor excepcional y universal que debe ser protegido para el beneficio de la humanidad”. En 2001, esta declaración se amplió reconociendo todo el mudéjar aragonés. Esta efemérides ha sido motivo de fiesta en la capital turolense, y se ha celebrado con la exaltación del arte mudéjar a través de diversas exposiciones, conciertos, jornadas de puertas abiertas, visitas guiadas…. El programa de actos para conmemorar dicho nombramiento ha concluido con un acto institucional en la catedral, cuya techumbre ha sido denominada "la Capilla Sixtina del mudéjar", y donde la orquesta filarmónica interpretó desde su altar mayor el concierto mudéjar del compositor turolense, Antón García Abril.
El mudéjar de Teruel, un arte singular
La diferencia del mudéjar turolense respecto al resto de los focos mudéjares españoles, se basa fundamentalmente en dos características: en primer lugar en la utilización exuberante de la cerámica vidriada aplicada a la arquitectura, a través de ella se incorpora el color y el brillo que aporta luminosidad a una nueva arquitectura, ; y en segundo lugar la apertura a las fórmulas estructurales y ornamentales de tradición almohade, debido a la ubicación geográfica de Teruel, territorio de frontera abierto a las influencias que llegaban desde el sur de la península.
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